La disnea es el término médico para la dificultad para respirar, que generalmente se presenta como dificultad para respirar o dificultad para respirar. El término disnea abarca varias dificultades respiratorias diferentes, que pueden variar en cuanto a sensibilidad y experiencia entre los pacientes. A pesar de las diferencias, la sensación suele ser una respiración tensa o incómoda que no es normal para el paciente. La disnea puede presentar o no ruidos respiratorios anormales como un estridor o sibilancias.

El patrón de respiración (frecuencia y profundidad) está regulado por los niveles de dióxido de carbono y oxígeno en la sangre y todo el proceso es controlado y mantenido por el sistema nervioso central junto con el sistema respiratorio y los músculos de la respiración, así como el sistema cardiovascular. Cualquier perturbación dentro de uno o más de estos sistemas puede provocar disnea. Además de las causas neurológicas, respiratorias y cardiovasculares, los factores psicológicos, mecánicos y ambientales también pueden ser responsables de la disnea.

La respiración dificultosa puede ocurrir como resultado de la sensación de que el paciente está "muriendo de hambre" o no recibiendo suficiente aire o dificultad al respirar (inspiración) o fuera (expiración). Para compensar, se puede ver a un paciente exhalando respiraciones largas o "duras" (fuertes) o hay respiración superficial y rápida. Es importante identificar disnea aguda (19459006) (repentina o de corto plazo) de un caso crónico (persistente, de larga duración) con el fin de diagnosticar la causa. La falta de aliento debido a la actividad física extenuante es normal y se puede esperar una recuperación rápida una vez en reposo.

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