A derrame pleural es la acumulación excesiva de líquido entre las dos capas de pleura que rodea los pulmones (espacio pleural). Hay una formación continua de líquido en la cavidad pleural que se reabsorbe continuamente. Esto es normal. El equilibrio entre la secreción y la reabsorción es tal que solo existe una pequeña cantidad de líquido pleural en la cavidad, aproximadamente 15 ml. Los pequeños derrames pleurales pueden causar síntomas leves o nulos. Los derrames pleurales grandes pueden limitar la expansión normal de los pulmones durante la respiración.

Diagnóstico de un derrame pleural

Signos de un derrame pleural

Un derrame pleural es detectable clínicamente solo cuando la cantidad de líquido acumulado supera los 500 ml. Los siguientes signos pueden ser evidentes:

  • El movimiento del pecho en relación con la respiración se reduce en el lado afectado.
  • Los ruidos de aliento se reducen en el lado afectado.
  • La percusión sobre el área llena de líquido da una nota sorda ( opacidad pedregosa).
  • La desviación traqueal puede deberse a que los pulmones se empujan opuestos al lado afectado como resultado de un derrame masivo.

Radiografía, Ultrasonido y Tomografía computarizada

La investigación radiológica es la más frecuente prueba útil para detectar la presencia de derrame pleural. Se requiere un mínimo de 300 ml de acumulación de líquido para producir un hallazgo radiológico significativo (embotamiento del ángulo costofrénico) en una radiografía de tórax regular (vista posteroanterior). Se pueden ver efusiones de tan solo 150 ml en una radiografía de tórax tomada en vistas especiales (vista de decúbito lateral).

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Imagen de Radiografía de tórax normal (Vista posteroanterior)

Imagen de Cofre X- Rayo con un derrame pleural (Fuente: Wikimedia Commons)

Un ultrasonido y una tomografía computarizada pueden proporcionar información más detallada y precisa sobre el derrame pleural. Estas investigaciones también pueden resaltar otras anormalidades que pueden estar presentes en los pulmones y la pleura. Las investigaciones radiológicas también pueden diferenciar el neumotórax (acumulación de aire en la cavidad pleural) y el hidroneumotórax (acumulación de aire y líquido en la cavidad pleural) de un derrame pleural.

Derrame pleural, biopsia y exploración

Ciertos procedimientos invasivos de diagnóstico generalmente se realizan para determinar la causa del derrame pleural. El toque pleural (toracentesis) es el procedimiento de diagnóstico invasivo más importante que se realiza en personas con derrame pleural. Otros procedimientos invasivos incluyen la biopsia pleural y la exploración pleural.

Tratamiento de un derrame pleural

El tratamiento de un derrame pleural depende de la causa. Es posible que un derrame pleural se resuelva espontáneamente en algunos pacientes. El exceso de líquido puede drenarse para la mejoría sintomática junto con las medidas adoptadas para el tratamiento de la causa. En pacientes con derrames más leves, una aspiración de líquido pleural extendido (toracocentesis terapéutica) después de la punción pleural diagnóstica suele ser suficiente. La toracocentesis terapéutica que implica la eliminación de grandes cantidades de líquido puede requerir la inserción de un drenaje de tubo. Se debe eliminar más de 1 a 1,5 litros de líquido pleural no por vez, ya que puede provocar edema pulmonar ( líquido en los pulmones ). Más información sobre drenaje de líquido pleural .

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Efusiones pleurales recurrentes

Los derrames pleurales recurrentes que causan dificultad respiratoria significativa se tratan de forma más agresiva. El pleural pleural repetido puede llevarse a cabo en tales casos. Si el derrame no se controla satisfactoriamente con grifos pleurales, se realiza un drenaje de tubo o drenaje toracoscópico. Puede combinarse con pleurodesis química. El derrame se drena lo más completo posible. La pleurodesis química puede realizarse si el derrame drenado por día cae a 150 ml.

Pleurodesis química

La pleurodesis química implica la cicatrización de las dos capas opuestas de la pleura con productos químicos como el talco, la doxiciclina o la bleomicina. Los productos químicos se instilan a través del tubo torácico o siguiendo el drenaje toracoscópico. El procedimiento da como resultado la formación de adherencias que evita la acumulación de líquido entre las dos capas.

El fracaso de la pleurodesis para producir el resultado deseado puede controlarse con la colocación del tubo de tórax con una válvula unidireccional. El drenaje con esto se puede hacer a diario y se puede administrar desde casa. Los derrames pleurales altamente refractarios pueden requerir pleurodesis mecánica (cicatrización mecánica de la pleura) o pleurectomía.

Tratamiento de un derrame en diferentes enfermedades

La mayoría de los derrames transudativos mejora con la corrección de la enfermedad subyacente, como la insuficiencia cardíaca, el síndrome nefrítico y así sucesivamente.

Efusiones resultantes de infecciones pulmonares como neumonía o absceso pulmonar pueden resolverse espontáneamente con terapia con antibióticos o en ocasiones pueden requerir drenaje. Los derrames complicados con pus en la cavidad pleural ( empiema ) requieren un drenaje inmediato y una terapia antibiótica empírica agresiva. Generalmente se drena con un tubo de tórax.

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Los derrames pleurales tuberculosos suelen ser leves y se resuelven a las pocas semanas de iniciado el tratamiento antituberculoso. Es posible que se necesite un ciclo corto de corticosteroides en pacientes gravemente enfermos. El drenaje quirúrgico rara vez se requiere en los derrames tuberculosos.

El derrame resultante de la ruptura del esófago se trata con el cierre quirúrgico inmediato del esófago. Un cierre quirúrgico tardío debe respaldarse con cobertura antibiótica contra bacterias anaeróbicas y drenaje pleural.

El derrame pleural asociado con trastornos inmunológicos como la artritis reumatoide o el lupus pueden resolverse espontáneamente en algunos pacientes. Algunos pacientes requieren un tratamiento corto con esteroides para la resolución del derrame.

Un derrame pleural resultante de malignidad se maneja mejor con un enfoque combinado. El enfoque implica el tratamiento de malignidad y el tratamiento del derrame. El derrame se maneja con toracocentesis, inserción de tubo torácico o drenaje VATS. Los derrames recurrentes que resultan de malignidad pueden tratarse con un catéter de drenaje pleural permanente, pleurodesis (química o mecánica) o pleurectomía quirúrgica abierta.