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Los ganglios linfáticos en el cuello

por Dr. Kylie López, MD, MSCR

Las glándulas inflamadas o los ganglios linfáticos en el cuello indican que el cuerpo está tratando de combatir una infección o enfermedad en curso. Los ganglios linfáticos son pequeños tejidos similares a los frijoles que forman parte de su sistema linfático. Atrapan virus, bacterias y otras sustancias dañinas que circulan en el cuerpo.

Además del cuello, los ganglios linfáticos también se encuentran en otras áreas del cuerpo, como las axilas, detrás de las orejas y en la ingle. Las amígdalas también son tejidos linfáticos que se hinchan cuando se produce una infección.

Normalmente no puede sentir sus ganglios linfáticos en el cuello. Sin embargo, cuando estás enfermo, puedes sentirlos hinchados y sentirlos como tejidos blandos, redondos u ovalados que pueden ser sensibles al tacto. Estos bultos suelen ser móviles y la piel que los cubre puede estar roja y caliente. En algunos casos, los ganglios linfáticos se vuelven duros e inamovibles, pero no dolorosos ni sensibles. Estos necesitan una evaluación adicional por parte de su médico, ya que pueden indicar una enfermedad más grave.

Causas de los ganglios linfáticos inflamados en el cuello

Los ganglios linfáticos ayudan al cuerpo a combatir enfermedades o infecciones, y en el proceso, se inflaman o inflaman. Sin embargo, cuando la infección y la inflamación disminuyen, vuelven a su tamaño normal. Si permanecen hinchados y duros incluso en ausencia de una infección obvia, puede ser necesaria una evaluación médica adicional.

Las causas comunes de los ganglios linfáticos inflamados en el cuello incluyen las siguientes:

1. estreptococo garganta

La infección de garganta causada por estreptococo o amigdalitis puede causar que los ganglios linfáticos del cuello se inflamen y se vuelvan sensibles al tacto. Esto suele ir acompañado de dificultad para tragar, fiebre y dolor.

El tratamiento generalmente incluye antibióticos para matar las bacterias y medicamentos antiinflamatorios no esteroides de venta libre para aliviar la fiebre y el dolor.

2. Absceso dental

Un absceso dental es un área infectada en la raíz del diente donde se desarrolla pus cuando las bacterias ingresan en la encía. Esto puede ser causado por un diente cariado, enfermedad periodontal donde la encía se separa del diente o un traumatismo en la encía o el diente. Un absceso dental puede causar dolor, fiebre, sensibilidad a los alimentos calientes e inflamación de los ganglios linfáticos en el cuello.

El tratamiento generalmente implica el uso de antibióticos y analgésicos como el paracetamol y el ibuprofeno. El dentista también puede recomendar que se enjuague la boca con agua tibia con sal para aliviar su malestar.

3. Linfoma

Esta condición es un tipo de cáncer que afecta al sistema linfático, que puede hacer que los ganglios linfáticos del cuello se inflamen. Hay dos tipos principales: el linfoma de Hodgkin, que es el tipo más común, y el linfoma no Hodgkin. Se necesita una biopsia de ganglio linfático para diagnosticar la enfermedad. Los ganglios del cuello agrandado no son dolorosos.

El tratamiento generalmente incluye radioterapia, quimioterapia y cirugía, que son necesarias para destruir las células cancerosas. El trasplante de células madre es otra opción para el tratamiento, que ayuda a reemplazar las células anormales de la médula ósea con células jóvenes sanas después de ser tratado con radioterapia y quimioterapia. La medicina alternativa ayuda a reducir el estrés y sobrellevar los efectos secundarios de la terapia del cáncer. Esto incluye acupuntura, masajes, aromaterapia, meditación y otras técnicas de relajación.

4. La amigdalitis

La inflamación de las amígdalas en la parte posterior de la garganta provoca la inflamación de las amígdalas, dificultad para tragar, dolor de garganta y ganglios linfáticos inflamados en el cuello. Generalmente es causada por un virus, pero las bacterias también pueden ser las culpables.

El tratamiento implica el uso de antibióticos para la infección bacteriana y medicamentos antiinflamatorios. En algunos casos donde la amigdalitis se convierte en un problema recurrente y los antibióticos no parecen funcionar, la cirugía puede ser una opción para prevenir complicaciones.

Los remedios caseros incluyen:

  • Descanso y mucho sueño.
  • Tomar abundantes líquidos para prevenir la deshidratación.
  • Tomar líquidos calientes y dulces fríos para aliviar el dolor de garganta.
  • Hacer gárgaras con agua salada.
  • Humidifica el aire o siéntate en tu baño de vapor.
  • Chupando las pastillas.
  • Evitar los irritantes de garganta como los cigarrillos.

5. Mononucleosis / Mono

Esta es una condición común causada por un virus llamado virus de Epstein-Barr (EBV). Por lo general, afecta a los jóvenes y los deja sintiéndose débiles y cansados ​​durante semanas o incluso meses. También se le llama la “enfermedad del beso” porque se propaga a través de la saliva, el moco y las lágrimas. Los síntomas incluyen fiebre alta, dolor de garganta, debilidad e inflamación de los ganglios linfáticos en el cuello. A veces, el bazo también puede inflamarse, causando dolor abdominal.

El tratamiento consiste en descansar lo suficiente, tomar analgésicos y hacer gárgaras con agua salada. Se deben evitar los deportes de contacto y levantar objetos pesados ​​para proteger el bazo.

6. Otras causas

  • La inflamación de los ganglios linfáticos en el cuello también puede deberse a:
  • Resfriados comunes
  • Infección en la piel
  • Infección en el oído
  • Infección del tracto respiratorio superior
  • VIH / SIDA
  • Tuberculosis
  • Efectos secundarios de ciertos medicamentos o vacunas.

Cuándo ver a un doctor

Es recomendable que consulte a un médico cuando los ganglios linfáticos en el cuello van acompañados de:

  • Fiebre alta
  • Dificultad para tragar
  • Respiración dificultosa
  • Sudores nocturnos
  • Pérdida de peso inexplicable
  • Piel roja sobre los ganglios linfáticos inflamados

Los ganglios linfáticos que miden más de una pulgada y los que están muy sensibles o duros, o que no mejoran después de un mes, deben ser evaluados por un médico inmediatamente.

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